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domingo, 9 de diciembre de 2012

Parque natural do río Barosa (Barro - Pontevedra).

Mapiña 
¡Moi boas! ¿Qué tal? Eu apuntiño de rematar os examenes e desfrutar dunhas merecidas vacacións. O malo é que ainda me queda o peor de todo. Pero tampouco vos pensedes que todo é estudiar estos días, algo de vida privada aínda me queda. Hoxe por exemplo, farta despois de haber estado toda a ponte encerrada na casa estudand, e aprobeitando que non chovía, decidín ir dar un paseo. En principio tiña pensado ir a Caldas de Reis, pero ao final rematei aquí: o parque natural do ría Barosa, en Barro. Pola carretera N550 dende Pontevedra a Caldas de Reis, a man dereita, xa está indicado. Ten moi bo acceso, aparcamento, un merendero moi chusco, baños e unha tapería que é un muiño reconstruido. 
O mais impresionante é a cascada cun desnivel duns 30 metros. E por supusto, ten unha ruta de sendeirismo sinalizada, ao longo do rio e con muiños. Ao estilo do Folón  e o Picón, pero non son tantos nin de lonxe. Segundo o cartel que me atopei na entrada, hai unha ruta circular, de intensidade media, que se tarda unhas duas horas en completar. Por desgraza non a puiden facer: nin tiña tempo, nin roupa nin calzado adecuados. Empecina, por eso de ver como era, pero ao pouco xa tiven que dar volta: estaba todo enlamado. Pero volverei mais adiante cando faga mellor tempo, toda ben equipada. ¡Que ten unha pinta boísima!

Por se volo preguntades: sí, facía frio. ¡E moito!

lunes, 12 de marzo de 2012

Castillo del Sobroso

Maqueta del Castillo
Hace unas semanas dije que hablaría de este castillo, y hoy al fin encontré tiempo para ello. Se trata de un castillo medieval construido entre los siglos IX y XI. En el siglo XII, Doña Urraca fue cercada en él por los partidarios de su hijo, pero consiguió escapar y volver a Santiago de Compostela. Más tarde, durante el siglo XV, fue destruido por las Guerras Irmandiñas, y posteriorme reconstruido por Pedro Madruga. A partir el siglo XVII quedó abandonado, aruinándose con el paso de los años. Por suerte, en 1923 fue adquirido por un vecino de Villasobroso, Alejo Carrero, quien lo restaura con dinero de su propio bolsillo y sin ningún tipo de ayuda gubernamental. Finalmente, fue adquirido por el Ayuntamiento de Puenteareas en 1981. Este fue el responsable de terminar de restaurarlo y convertirlo en un museo histórico y etnográfico de la comarca.
 Actualmente es la sede del Centro de Recuperación e Difusión da Cultura Popular del municipio de Puenteareas, en el que desde el año 1998 se mantienen varias exposiciones sobre oficios tradicionales como los de cestero o zoquero, sobre el proceso tradicional de confección del lino, y una colección de trajes regionales de la zona sur de la provincia de Pontevedra. El castillo y las exposiciones pueden ser visitados pagando una pequeña cantidad de 1 euro.
Os animo  ir a verlo. Llegar es muy fácil. y os lo digo yo, que soy experta en perderme. Desde la N-120 cogemos una pequeña carretera que nos lleva a la entrada del castillo precedido por una plaza con un gran árbol central y un crucero. Está abierto de Martes a Domingo, de 10:00 a 13:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas.
Por cierto. En un post anterior os hablaba sobre la Pena dos Namorados. Sobre esta había una leyenda, en la que se hablaba de la Torre del Homenaje. Pues bien, esa torre pertenece a este castillo, y desde ella se tienen unas vistas impresionantes.
Añado algunas fotos que saqué. ¡Saludos!










viernes, 24 de febrero de 2012

¡Felicidades Rosalía!

Hoy, 24 de febrero, es el 175 aniverario del nacimiento de Rosalía de Castro. Por ello, en toda Galicia, su tierra natal, habrá actos en su honor. Por ejemplo, en el Panteón dos Galegos Ilustres, a las 18:00, la Asociación de Escritores en Lingua Galega, celebrará un acto cuyo eje central serán la lectura y cantos de poemas de la autora. Otro acto, también en Santiago de Compostela, será en el Hostal dos Reis Católicos, en este caso organizado por la Fundación Rosalía de Castro. Pero no sólo en Santiago habrá actos y homenajes, sino también en Vigo, Ferrol, Pontevedra...
Y aparte de actos, también se quiere instaurar una nueva tradición. Desde la Asociación de Escritores na Lingua Galega nos instan a regalar un libro y una flor a lo lardo del día de hoy.  A mi me parece una idea genial, ya que siempre me gustó mucho el Sant Jordi catalán.
Pero, ¿quién era Rosalía? Rosalía de Castro es una figura indispensable en la literatura del siglo XIX. Los estudios sobre literatura femenina de épocas pasadas la incluyen entre las grandes escritoras en las que destacaremos a Concepción Arenal, Carolina Coronado, Gertrudis Gómez de Avellaneda y Emilia Pardo Bazán.

Biografía

Nació Rosalía de Castro en Santiago de Compostela el 4 de febrero de 1837. En su partida de nacimiento figura como «hija de padres incógnitos», puntualizándose, sin embargo, que «va sin número por no haber pasado a la Inclusa».
Durante mucho tiempo la irregularidad de su nacimiento originó cierto desconcierto en la crítica, quizá porque se juzgaba impertinente o poco respetuoso con tal excelsa figura de las letras gallegas indagar en lo que parecían «trapos sucios» de la familia. Afortunadamente esos tiempos han pasado y hoy existen estudios rigurosos que permiten conocer perfectamente los antecedentes familiares de Rosalía.
Su madre, doña María Teresa de la Cruz de Castro y Abadía, de familia hidalga venida a menos , nació el 24 de noviembre de 1804. Doña Teresa tenía treinta y dos años y tres meses cuando nació Rosalía. Su padre, don José Martínez Viojo, nacido el 7 de febrero de 1798 acababa de cumplir treinta y nueve, y era sacerdote; no pudo, por tanto, reconocer, ni legitimar a su hija, aunque sí parece que se interesó por ella y encargó de su cuidado a sus hermanas.
Fueron las tías paternas de Rosalía, doña Teresa y doña María Josefa, quienes se hicieron cargo de la chiquilla en los primeros tiempos, llevándola a vivir con ellas, primero en Ortoño en la casa familiar llamada «Casa do Castro», y después en Padrón.
Un detalle que queda sin aclarar es la personalidad de la madrina de Rosalía, la mujer que la llevó a bautizar y que, según la partida de nacimiento, se llamaba Francisca Martínez y era «natural de San Juan del Campo». Según los datos de Caamaño Bournacell, no era hermana del padre (pese a la similitud de su primer apellido, por otra parte muy corriente) ¿Podría ser alguien enviado por doña Teresa de Castro? No se sabe.
Parece, a la luz de los hechos conocidos, que la madre no se atrevió a afrontar sola el nacimiento de su hija en los primeros momentos , ya que en la partida de bautismo Rosalía parece como hija de «padres incógnitos». Es una actitud disculpable y explicable por la presión social e incluso por la vergüenza que debió de producir aquel nacimiento «sacrílego» en la familia materna.
Aunque no sabemos con exactitud en qué momento doña Teresa se hizo cargo de su hija, se van encontrando testimonios que indican que lo hizo cuando Rosalía era aun una niña. En un registo del Ayuntamiento de Padrón del 17 de septiembre de 1842, dado a conocer por Manuel Pérez Grueiro (Véase Andrés Pociña / Aurora López, Rosalía de Castro Estudios sobre su vida y su obra, p. 24 ), consta que reside en aquella localidad doña Teresa de Castro, con su hija Rosalía y una criada llamada María Martínez. En ese registro se dice que el estado civil de doña Teresa es el de soltera y que tiene treinta seis años (dato erróneo, ya que, partiendo de la fecha de nacimiento del Libro de Bautizados de Iria Flavia, había nacido el 24 de noviembre de 1804; estaba, pues, a punto de cumplir treinta y ocho años ) Rosalía tiene en ese momento cinco años y siete meses. ¿Fue entonces cuando su madre se la llevó a vivir con ella ? Mientras no aparezcan otros documentos, se puede considerar que probablemente esa es la fecha en la que madre e hija comenzaron a vivir juntas.
Un capítulo interesante desde el punto de vista psicológico lo constituyen las relaciones de Rosalía con su madre. No sabemos si doña Teresa vio con frecuencia a su hija mientras ésta vivió con la familia paterna; quizá sí. Y el hecho de vivir con ella desde los cinco años explica el profundo cariño que llegó a inspirar a su hija. Rosalía se casa en el año 1858, interrumpiéndose la convivencia entre las dos mujeres. Doña Teresa muere repentinamente cuatro años más tarde, en 1862. Rosalía escribe entonces un tomito de poesías, A mi madre, donde da muestras de un gran dolor y sobre todo de un sentimiento de soledad que ya no la abandonará nunca. Nada pudo llenar el hueco que había dejado la madre en su vida.
Rosalía debió de sentir por su madre, además de cariño, compasión y agradecimiento. Como tantas protagonistas de sus poemas, su madre era la pobre mujer enamorada y engañada por el varón. Pero era también la mujer que, finalmente, se enfrentó a la sociedad para reconocer el fruto de su desliz y reparar asi su falta. En su primera novela La hija del mar, Rosalía brinda un homenaje al valor de su madre cuando , refiriéndose a una niña expósita dice : «Hija de un momento de perdición , su madre no tuvo siquiera para santificar su yerro aquel amor con que una madre desdichada hace respetar su desgracia ante todas las miradas , desde las más púdicas hasta las más hipócritas».
No sabemos hasta qué punto estos acontecimientos de los primeros años de su vida y su nacimiento irregular influyeron en el carácter y en la obra de Rosalía.La crítica ha tendido a destacar la importancia de aquellos hechos. Rof Carballo señaló la coincidencia de ciertos rasgos de su mundo poético con la ausencia de una «imago» paterna en la formación de su personalidad.
José Luis Varela interpreta el símbolo de la negra sombra poniéndolo en estrecha relación con la «oscuridad» de sus orígenes.
Xesús Alonso Montero destaca la presión social que sufrieron la niña y la madre y cómo ese ambiente condicionó la personalidad adulta de Rosalía.
En cuanto a mí, no me cabe duda de que algunos caracteres de su visión del mundo -por ejemplo, la vinculación de amor, remordimiento, pecado- están íntimamente relacionados con su historia familiar.
Aunque la sociedad gallega tenga frente a los hijos naturales una actitud más abierta y comprensiva que otras sociedades, el hecho de ser «hija de cura» debió de inclinar la balanza negativamente del lado de las reticencias. No parece extraño que en una niña sensible e inteliegente la falta de padre y su condición de fruto de amores prohibidos influyeran en su carácter y en su concepción de la vida.
¿Qué clase de instrucción recibió Rosalía? Parece que fue escasa. No sabemos si cursó estudios, aunque los biógrafos se inclinan a pensar que no, excepto algo de Dibujo y Música en las aulas de la Sociedad Económica de Amigos del País. Un índice de su escasa escolaridad son las abundantes faltas de ortografía de los autógrafos que conservamos de ella.
Un capítulo importantísimo en su vida son sus relaciones con Manuel Murguía con quien contrae matrimonio el 10 de octubre de 1858. Las opiniones de la crítica sobre la vida en común de la pareja son tan contradictorias que pueden sumir al lector en la perplejidad.
Xesús Alonso Montero afirma «siempre he creído que la decisión de casarse con este hombre es un acto propio de quien, abrumado por las circunstancias, se ve en la necesidad de aceptar la menor oportunidad».
Por el contrario, leemos en Bouza Brey: «Daman do seu home, pois, entróu Rosalía na groria, xa que foi o primeiro ademirador das suas escelsas coalidás poéticas, con sacrificio escomasí das propias, como ben señala o escritor don Xoán Naya; e nunca xamáis lle pagará Galicia a don Manuel Murguía o desvelo que puxo en dar a conocer as vibracións de aquel esquisito esprito. O nome de Murguía ten de figurar ó frente de toda obra de Rosalía polo amoroso coido que puxo no seu brilo frente á recatada actitude da súa esposa, apartada sempre dos cenáculos onde se forxan, con razón ou sin ela, as sonas literarias».
Si en su vida íntima fueron felices o desgraciados, si hubo por parte de Murguía infidelidad, ya sólo lo sabrán ellos y algunos que no han querido decirlo. A nosotros nos toca únicamente exponer los hechos que conocemos y darles nuestra propia interpretación.
Un hecho que me parece altamente significativo y que ya comenté en otro lugar es la destrucción de las cartas de Rosalía que realizó su esposo, al final de su vida. El propio Murguía nos cuenta este episodio :
«Como ya se acercan los días de la muerte, he empezado por leer y romper las cartas de aquella que tanto amé en este mundo. Fui leyéndolas y renovándose en mi corazón alegrías, tristezas, esperanzas, desengaños, pero tan llenas de uno que en realidad, al hacerlas pedazos, como cosas inútiles y que a nadie importan, sentí renovarse las alegrías y dolores de otros tiempos.
Verdaderamente la vejez es un misterio, una cosa sin nombre, cuando he podido leer aquellas cartas que me hablaban de mis días pasados, sin que ni mi corazón ni mis ojos sangraran. ¿Para qué?, para que me decían. Si hemos de vernos pronto, ya hablaremos en el más alla».
Si es cierto que, gracias a su esposo, Rosalía se lanzó a la vida literaria y eso le hemos de agradecer, también lo es que nos privó, con la destrucción de las cartas, de un elemento importante para conocer su carácter y su obra. ¿Cuántos misterios de su poesía, cuántas alusiones que nos desconciertan por ignorar su verdadero significado, no se hubieran aclarado conociendo sus cartas? Murguía era consciente de la importancia de ellas, aunque insista repetidamente en que sólo interesan a ellos dos:
«Pero si las leí sin que mi alma se anonadase en su pena, no fue sin que el corazón que había escrito las líneas que acababa de leer, se me presentase tal como fue, tal cual nadie es capaz de presumir».
Es, pues, la imagen de Rosalía «tal como fue, tal cual nadie es capaz de presumir» lo que Murguía destruyó para la posteridad. Cabe preguntarse por qué. Quizá porque la imagen de su vida matrimonial no era tan perfecta o ejemplar como él hubiera, a posteriori, deseado.
En las escasas cartas o fragmentos conservados, encontramos reproches unidos a confesiones de cariño, exigencias o disculpas por esas exigencias, que pueden parecer excesivas. Veamos algún ejemplo:
«Mi querido Manolo: No debía escribirte hoy, pues tú me dices lo haga yo todos los días, escaseas las tuyas cuanto puedes, pues casualmente los dos días peores que he tenido, hasta me aconteció la fatalidad de no recibir carta tuya. Ya me vas acostumbrando, y como todo depende de la costumbre, ya no hace tanto efecto; sin embargo, estos días en que me encuentro enferma, como estoy más susceptible, lo siento más. Te perdono, sin embargo, aunque sé que no tendrías otro motivo para no escribirme que el de algún paseíto con Indalecio, u otra cosa parecida».
Veamos otro fragmento:
«Estando lejos de ti vuelvo a recobrar fácilmente la aspereza de mi carácter que tú templas admirablemente, y eso que, a veces, me haces rabiar, como sucede cuando te da por estar fuera de casa desde que amanece hasta que te vas a la cama, lo mismo que si en tu casa te mortificasen con cilicios».
La impresión que sacamos de los escasos restos conservados es que Rosalía encontró en Murguía uno de los pocos apoyos de que difrutó en su vida, que le consideraba como «la persona a quien más se quiere en el mundo», que muchas veces no se sentía correspondida en la misma medida, y que, entonces, o rabiaba o hacía «reflexiones harto filosóficas respecto a la realidad de los maridos y la inestabilidad de los sentimientos humanos».
Un punto de la biografía de Rosalía en el que hubo bastante confusión se refiere al número de sus hijos e, incluso, a su sexo. Tras los trabajos de Caamaño Bournacell -ya citado- y de Bouza Brey, la cuestión ha quedado aclarada. Tuvo los hijos siguientes:
  • Alejandra, nacida en mayo de 1859 en Santiago de Compostela, casi a los siete meses exactos del matrimonio de sus padres. Murió en 1937.
  • Aura, nacida en diciembre de 1868 (obsérvese el largo intervalo sin descendencia). Murió en 1942.
  • Gala y Ovidio, gemelos, nacidos en julio de 1871. La primera murió en 1964; Ovidio, en 1900
  • Amara, nacida en julio de 1873. Murió en 1921.
  • Adriano Honorato Alejandro, nacido en marzo de 1875, murió en noviembre de 1876 a consecuencia de una caída.
  • Valentina, nacida muerta en febrero de 1877.
Murió Rosalía el 15 de julio de 1885. Recordemos sus últimos momentos a través del relato de González Besada:
«... recibió con fervor los Santos Sacramentos, recitando en voz baja sus predilectas oraciones. Encargó a sus hijos quemasen los trabajos literarios que, reunidos y ordenados por ella misma, dejada sin publicar, dispuso se la enterrara en el cementerio de Adina, y pidiendo un ramo de pensamientos, la flor de su predilección, no bien se lo acercó a los labios sufrió un ahogo que fue el comienzo de su agonía. Delirante, y nublada la vista, dijo a su hija Alejandra: 'Abre esa ventana, que quiero ver el mar', y cerrando sus ojos para siempre, expiró»...
Desde Padrón, en donde murió Rosalía, no puede verse el mar. Impresionan esas últimas palabras de una persona para quien el mar fue una perenne tentación de suicidio. Recordemos sus versos:
Co seu xordo e costante mormorio
atráime o oleaxen dese mar bravío,
cal atrái das serenas o cantar.
«Neste meu leito misterioso e frio
-dime-, ven brandamente a descansar».
El namorado está de min... ¡o deño!
i eu namorada del.
Pois saldremos co empeño,
que si el me chama sin parar, eu teño
unhas ansias mortáis de apousar nel.
Rosalía penetraba, por fin, en ese mar-muerte donde teanto había anhelado reposar.
 Fuente: http://bib.cervantesvirtual.com (Marina Mayoral)

martes, 14 de febrero de 2012

Pena dos namorados

Pena dos Namorados

Cartel 
Hoy es San Valentín, y por todo el mundo habrá parejas haciendose regalos (rosas, joyas, bombones...) y saliendo a cenar para celebrarlo. Lo típico tópico. En cambio, mi pareja y yo decidimos celebrarlo el domingo. Sin regalos y sin cena. Nos fuimos a pasar el día por ahí y visitamos sitios que nos parecían bonitos e interesantes de conocer: Pena dos Namorados, Castillo de Sobroso, etc. Estos días os hablaré de ellos, ya que creo que cada uno es merecedor de su propia entrada.
Lo primero que visitamos fue "A Pena dos Namorados". Se trata de dos rocas gigantes, que tienen una forma curiosa y una bonita leyenda en torno a ellas. Es un pena el estado en que se encuentran, todas llenas de pintadas... Normalmente soy muy dada a perderme y dar mil vueltas antes de llegar a dónde quiero ir. Pero esta vez no fue así. Partiendo de la oficina de turismo de Ponteareas, dirección Ourense, se sigue todo recto hasta llegar a un Kia Motors. Aparcas y ya ves la bonita señal  que te indica dónde queda la Pena. 2 minutos andando, como mucho, y allí estas. Ojalá el castillo fuese tan fácil... ¡Qué de vueltas!
Al ladito de la Pena, hay un cartel en el que está la leyenda del lugar. Os la transcribo aquí, traducida, que estaba en gallego. A ver si os gusta.
Aseguran los más viejos del lugar, que en otro tiempo vivía en el Castillo del Sobro Don Álvaro de Sarmiento, padre de una hermosa doncella en edad de enamorar. Aldiña, que así se llamaba, le había entregado su corazón a Tristán, un campesino de la zona o señor de la Fortaleza de la Picaraña, según quién nos lo cuente. En cualquier caso, amores furtivos y prohibidos por Don Álvaro. Parece ser que los amantes hacían por verse al anochecer en un lugar alejado de miradas indiscretas: a Pena dos Namorados.
Mas esas citas clandestinas llegaron a oídos de Don Álavaro, que decidió verificar los rumores. Disfrazado de mendigo fué siguiendo las pisadas de Aldiña hasta llegar al lugar y comprobar con sus propios ojos lo que ocurría. Lleno de ira esperó escondido  que su hija se fuese para encararse con el amante. Don Álavaro no atendió a razones y empezaron a pelear, hasta que su espada atravesó el corazón enamorado de Tristán. Después arrojó el cuerpo contra los matorrales y huyó.
Aldiña, desconocedora del suceso, siguió acudiendo a su cita diaria en la Pena dos Namorados. Durante tres noches esperó la llegada de Tristán sin resultado. Entre lágrimas, la tercera noche escuchó las campanadas del Monasterio de Canedo, y se le apareció la figura fantasmal de Tristán para explicarle que su cuerpo fué hallado por un vecino, que fué su padre, Don Álvaro, quien le dió muerte, y que esas campanas anuncian su entierro y que dentro de tres días más, estarán juntos para siempre.
Al amanecer, cuando Aldiña llega al castillo, se cruza con su padre sin mediar palabra, y se encierra en la torre del Homenaje. Será la última vez que Don Álvaro la vea con vida, pues, entre lágrimas, la vida se le va escapando y muere al tercer día.
Desde entonces, acuden  a la Pena dos Namorados, parejas de los alrededores para preguntar por su futuro amoroso siguiendo el rito de las tres piedras. Colocados de espaldas a la roca y después de haber recogido tres piedrecitas del suelo, deben tirarlas por encima del hombro. Si las tres quedan en lo alto de la piedra, significa que casarán en el plazo de un año. Hay quien añade que si sólo quedan dos, este plazo se alarga hasta los dos años; si sólo queda una, la boda tardará aún más tiempo; y si no queda ninguna, esa pareja no tiene futuro.
¿A que es bonita? La verdad es que nosotros no tiramos las tres piedras... Lo que tenga que ser, será, y no será una roca la que guie mi vida. Porque imaginaos que no me queda ninguna arriba... Qué tristeza, ¿no? ¿Vosotros las tirariais?
Saludos!!! Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

lunes, 5 de septiembre de 2011

Muiños do Folón e do Picón

Muiños do Folón
Últimamente me ha dado por el senderismo. Lo malo es que este verano el tiempo no acompañó demasiado, y despues de varios planes ahogados en la lluvia, al fin uno salió adelante. El de ir a ver los "Muiños do Picón e do Folón". La ruta la descubrí gracias a turgalicia. Allí hay un montón de rutas, así como un pdf dscargable con más. Te explican como llegar, la duración, la dificultad, etc. Tengo bastantes pendintes, a la espera de que haga bueno un día que tenga libre. 
Esta ruta en concreto se encuentra en O Rosal,  en la provincia de Pontevedra. A lo largo de la ruta, pasarmos por 67 molinos hidráulicos, que han sido declarados "Bien de Interés Cultural" por la Xunta de Galicia en 1998. Estos molinos datan de los siglos XVII y XVIII. Desde el ayuntamiento te ofrecen la posibilidad de hacer la ruta guiada, la cual incluye la demostración de cómo funcionaban. Yo fui por mi cuenta, así que no sé hasta que punto será interesante ésta.
Mapa
Aparte de una gran belleza paisajística y de los molinos, lo bueno de esta ruta es que no es muy larga (3,5km), y que es circular.
El recorrido comienza ascendindo la vertinte de los 36 molinos de Folón, que consta de 3 sectores. El sector interior (1-9), el medio (10-15) y el superior (16-36). Este último sector resulta algo verdaderamente único en el mundo, ya por sensacional disposición, ya por su atractivo impacto visual, situados uno tras otro n forma d escalera o cascada para aprovechar el paso d agua y aumentar su fuerza. Para mi fué la parte más bonita de todo el recorrido, en la que me harté de sacar fotos. 
Aparte de los molinos, se supone que hay pozas y cascadas, que por desgracia estaban secos. Tengo que volver en primavera, que es cuando más agua lleva la cascada y más bonita está. 
Una vez arriba, nos encontramos con unas maravillosas vistas del río Miño y del norte de Portugal. También se ve el monte de Santa Tecla, el cual fui a visitar una vez terminada la ruta. 
Y tras la subida, viene la bajada, esta vez por los molinos de Picón, que también es bonita, pero impresiona mucho menos que la anterior.
Aquí os dejo algunas fotitos que saqué:
Miño y Portugal

Parde abajo

Interior


Cascada seca
Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ¡Saludos! Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

martes, 5 de julio de 2011

Pozas de Loureza

Últimamente, tiendo a alejarme de las grandes multitudes y escapar a lugares aislados, tranquilos... Las playas abarratodas de gente, con el constante ruido de gente, radios, niños gritando, coches, bocinazos..., simplemente me estresan. Quiero tranquilidad, no escuchar un ruido  y poder contemplar un bello paisaje. 
Y así, me dedico a buscar sitios que se adapten a lo que pido. Y en esa búsqueda, acabé en estas pozas. Están en el concello de Oia, concretamente en Loureza. Pero no son nada fáciles de encontrar. Vía gps, mi pareja y yo conseguimos llegar a Loureza. Una vez allí, tuvimos la gran suerte de encontrar a un señor andando por una carretera que cruzaba el monte. Le preguntamos cómo llegar y... ¡Eureka! Él se dirigía hacia allí. Así que aparcamos el coche, cogimos las mochilas y fuimos con él. ¿Cómo os puedo indicar cómo llegar...? Al llegar a un puente, uno se mete por un camino a través del monte. ¡Y comienza la aventura! Se cruzan riachuelos, se saltan rocas, casi casi se escalan otras... El camino es largo y dificultoso. Pero una vez llegas a la meta, aquello es como el paraiso. 
Se trata de unas pozas creadas en la roca con el paso de los años por el cauce de un río. Mini cascadas, pozas, árboles que dan sombra... ¡Silencio! Aquello es maravilloso. Y como el acceso es tan complicado, casi no hay gente. Ojalá pueda volver pronto, que me quedé con ganas de pasar allí más horas.

jueves, 23 de junio de 2011

Noche de San Juan

Esta noche se celebra la noche de San Juan. Toda Galicia, al igual que el resto de España, se llenará de hogueras. La tradición dice que esta noche se invoca al bien y se aleja el mal, deseando que los buenos conxuros nos ayuden hasta el próximo año. Esta noche, también conocida como Noite Meiga, es la noche en que las brujas se llenan de vida, y desde el anochecer hasta el canto del gallo, se producen febriles luchas entre luces y sombras, entre le bien y el mal. Es una celebración llena de magia.
Además de las brujas y meigas, en esta noche también tienen especial relevancia los espirituos, ya que se dice que es el momento ideal para espantar a los malos, ya que se abren las puertas que comunican el Alén (más allá) con el más acá.
Las hogueras.
Las hogueras se encienden a las 12 de la noche (que ya sería día 24).Este fuego dará protección para todo el año. Una forma de conseguir esa protección, es saltar 9 veces la hoguera. Cifra que varía según la región. Pero no sólo de fuego vive el hombre, también hay que comer. Lo típico es comer sardinas asadas  y pan de millo (maiz).
Hierbas de San Juan
Además de lo anterior, también se recogen hierbas, con las que se hará un ramillte. Este se divide en dos, uno para un cubo, e otro para colgar en una puerta o ventana, que tiene que dar obligatoriamente al exterior, para mantener alejadas a las meigas. Este, una vez pasado el día de San Juan, se deja secar y así nos protegerá del mal aire.ue
El otro ramo, va a un cubo con agua, la que usaremos para lavarnos la cara el 24 por la mañana. De ese ramo se cogerán las flores. Algo muy místico, es que a ese cubo le tiene que dar la luna de San Juan, y hay que usar el agua antes de que amanezca, para que no le llegue a dar la luz del sol, la cual le quita el poder purificador.
Estas hierbas son 7, y más concretamente son: espanada de río, que nos librará de las malas envidias. Fiuncho, para espantar los malos espíritus y el mal de ojo. Malva de olor, que lo cura todo. Hierba Luisa, buena para los dolores de estómago, barriga, cabeza, gases... Romeo, que protege los hogares y es buena para el reuma, artritis, etc. Fieito real, que es un antiparásito muy bueno. Y por supuesto la Hierba de San Juan, que además de ser una planta especial contra el demonio, limpia la cara y las manos.